Quadrágesimo anno, Centesimus annus,
Palabras previas: José Andrés-Gallego,
Editorial Ygriega y Ediciones 19, Madrid, 2022, 272 pp. 15×21 cm.
Colección Fuentes de nuestro mundo
Las tres encíclicas (las más citadas y leídas a lo largo de la historia) forman una secuencia: Rerum novarum se publicó en 1891; cuarenta años después (1931), o sea en el Quadragesimo anno, se publicó la titulada así (precisamente por eso) y, a los cien años, la Centesimus annus (1991). La intención de Rerum novarum fue llamar la atención sobre los problemas que planteaban las condiciones de vida de las familias obreras. No lo hacía únicamente en términos propios de la teología católica, sino conforme al derecho natural. Enseguida se convirtió en una referencia, como poco, en la civilización occidental y en los países que, con otras culturas, eran de mayoría cristiana. Eso es lo que explica que se incluya en esta Colección, dedicada precisamente a reunir los textos que constituyen eso, una referencia obligada en nuestra cultura, prescindiendo de cuáles sean las convicciones de cada cual.
Basta ver el índice para comprender que las encíclicas conmemorativas de los cuarenta y los cien años de la Rerum novarum no quedaron en mera recordatorio de la importancia que había tenido la de León XIII. La historia había seguido y las circunstancias no eran las mismas en 1931 y 1991. Sus aportaciones fueron relevantes para intentar resolver los problemas. Las cosas siguen sin resolverse del todo y es previsible que jamás se resolverán. Eso conllevará seguramente que esos tres textos (Rerum novarum, Quadragesimo anno y Centesimus annus) sigan siendo evocados como verdaderos hitos de la cultura universal y, en particular, la inspirada en el cristianismo y que, posiblemente, haya nuevos obispos de Roma que, con nuevas encíclicas, recuerden lo dicho en ellas. Solo que eso también querrá decir -y dice-, que, para comprender el presente será muy saludable saber cómo estaban antes las cosas y cómo se enjuiciaron. La historia es maestra de vida. Y eso anima a conocer nuestros referentes y, en el caso de textos que lo son, leerlos.