P.V.P. 22 Euros
Los discípulos de Luis Miguel Enciso editamos los prólogos que escribió para nuestros libros. Por una vez nos va a permitir nuestro maestro que escribamos un prólogo a sus escritos. “Será breve”, como nos decía, aunque luego salía lo que salía. Luis Miguel Enciso ha dirigido muchas tesis de doctorado y de licenciatura, cerca de cuarenta de las primeras y más de cincuenta de las segundas. En total, cerca de un centenar. Diecinueve de ellas tuvimos la suerte y el honor de que fueran “presentadas” por él. Son los prólogos (a los libros basados en ellas) que ahora publicamos. Los temas, que abarcan un amplio periodo cronológico desde el siglo XVI al XIX, tratan aspectos históricos que se pueden condensar en estos: la Italia española, la prensa, las fábricas, la enseñanza media, la universidad, las sociedades económicas, los vagos, los pobres, los hospitales y la desamortización. Si se cotejan los temas de investigación de Luis Miguel Enciso con los de las tesis, se verá que, lógicamente, coinciden en varios casos, pero en otros fueron suscitados por uno u otro procedimiento y Luis Miguel los asumió con tal interés que los prólogos reflejan el estudio que hizo de ellos para tener un conocimiento del estado de la cuestión de los mismos lo más próximo a la exhaustividad.
* PARDO BAZÁN, Emilia, En las cavernas (1912),
Prólogo de Sergio Ripoll.
Epílogo de Mariano Martín Rodríguez.
Ilustraciones de Checa,
Ediciones 19, Madrid, 2018, 154 pp.
P.V.P.: 9 Euros.
DIGITAL P.V.P. 4,5 Euros.
En la novela En las cavernas, “la autora, sin duda influida por las corrientes intelectuales del momento, nos contrapone entre un mundo de ideas antiguas, personificado en los ancianos, frente a un mundo de ideas revolucionarias protagonizado por Napal y Damara… Espero que los lectores disfruten con esta historia de los jayanes embijados y de fulvo pelaje que, aunque poco conocida, sin duda tiene que figurar entre las grandes obras de la literatura prehistórica”. Sergio Ripoll en el prólogo.
“…Pardo Bazán se refiere en primer lugar a la pareja monógama y a la idea que entraña de posesión exclusiva, de propiedad de la mujer, la cual solía traducirse en crímenes pasionales (o de género) como el narrado al final de la obra, que no sería sino el primero («la primera vez») de una larga serie de maltratos femeninos que la autora condenaba sin duda… Pardo Bazán insta tácitamente a los lectores a decidir con qué imagen quedarse, y de ahí la mencionada ambigüedad del relato, cuya alegoría no tiene un sentido unívoco…” Mariano Martín Rodríguez en el epílogo.