Enlace a digital EL CORTE INGLÉS
En este volumen, los profesores Sánchez Marroyo, Bullón de Mendoza y Rueda (con otros investigadores del proyecto) han aportado anotaciones que ilustran y aclaran muchos de los hechos y personajes citados en el mismo. Del informe de La Real Academia de la Historia (1885), extraemos algunos párrafos sobre esta parte dedicada a la regencia de Espartero, en el que destacan los pronunciamientos “de septiembre de 1840 y del 7 de octubre de 1841 en Madrid. A estos últimos asistió el autor dentro del Real Palacio, adonde le condujo la ansiedad que no podía menos de excitar en su alma aquel trágico episodio de nuestras revoluciones, aunque no había tomado parte en los trabajos de la conspiración, según él mismo asegura. Su presencia en medio del combate le permitió describirlo con la claridad y el calor que nunca falta en sus narraciones; pero también dio lugar a otra consecuencia personal y muy desagradable, y fue la de verse obligado a emigrar”, a Portugal y París, “de donde volvió después a España por Cataluña al estallar la contrarrevolución de 1843 en que tomó muy activa parte. Desde aquél y durante los años siguientes, tan intensamente mezclado se encuentra su nombre con todos los sucesos militares y aun con muchos civiles, que le ha sido rara vez posible en su autobiografía pasar por alto ninguno de ellos”.
FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA, Fernando: Mis memorias íntimas IV. La Regencia de María Cristina de Borbón y la guerra en el sur de España, Anotado por Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera, Ediciones 19, Madrid, 2018, 358 pp. 16×16 cm.
En este volumen, el profesor Alfonso Bullón de Mendoza (con otros investigadores del proyecto, singularmente los profesores Moral Roncal y Rueda) ha aportado anotaciones que ilustran y aclaran muchos de los hechos y personajes citados en el mismo. Del informe de La Real Academia de la Historia (1885), extraemos algunos párrafos sobre esta parte dedicada a la regencia de Mª Cristina, en el que destaca “acontecimientos de muy diversos grados de importancia, pero todos de mucho ruido, con carácter significativo, que da a conocer el de los tiempos en que ocurrieron. Pocos viven ya de los que pudieran tener de ellos cabal conocimiento, y es buena fortuna que los haya referido quien asistió a ellos o como testigo, o como mediador no sin riesgo, o como oficial superior con mando de fuerza. Los de Sevilla, a fin del año siguiente de 1838, encierran todavía dudas y misterios que nunca conocerá con exactitud la Historia, como no los refiere alguno completamente iniciado de las causas de donde dimanaron. No podía ser muy completa la narración de Córdova, que no asistió a ellos, ni podía ser desapasionado obstando para ellos los más naturales afectos. Pero merece ser leída con detención la defensa que en las memorias se hace de los dos ilustres personajes (D. Luis Fernández de Córdova y D. Ramón Narváez) que desempeñaron el papel de protagonistas en aquel extraño drama, cuyas consecuencias no fueron leves y pudieron ser muy trascendentales”.